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| Escribes a Stefania Chiusoli |
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Publicado hace poco por la editorial Tea, "Casi todo por vivir", se abre con una mirada. Los ojos de Stefania, 30 años, tres hijos, bela y sofisticada, encuentran los ojos negros de Virgilio Floris, tres años menor que ella. Entre ellos las barras de la sala de los acusados del tribunal. El proceso es por robo y participacíon en homicidio. "No fue un raya que revitalizò una vida sin emociones", cuenta Stefania, "fue la llave de un camino que venia de lejos. Virgilio encarnaba las raíces de poesia, mi don de leer la mirada de un hombre mas allá del lugar de donde proviene, de la vida y de la pasibilidades que ha tenido; mas allá de los prejuicios y de las barreras sociales. Era él. Aquel trozo de mí que yo andaba buscando".
Estamos en 1975. Empieza el viaje en los locutorios de todas las prisiones de toda Italia, la lucha contra el escepticismo y las hostilidades. "Había que enfrentarse a mi familia y a mi primer marido". recuerda Stefania, que vive en Bologna con su Virgilio. "Vinieron la soledad y luego las dudas y las pesadillas de hubo amigos, los de verdad, el apoyo incondicional de los hijos. Hubo mucho optimismo inconsciente". Durante años Stefania fue para Virgilio el hilo hacia el futuro y la luz, la ventana sobre el universo mas alla de la pared. "Fue como vivir por dos, tener sentidos potenciados, sensaciones multiplicadas. Aquellas cartas, aquella relacíon, me enseñaron el valor del tiempo, del espacio, de las cosas pequeñas". Una historia bella y dificil.
Una
historia desarmante y apasionante, Una historia verdadera.
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